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Alimentos que producen gases: cómo consumirlos sin peligro

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Para la mayoría de los seres humanos los gases son un proceso normal que no produce síntomasPero para otros, las flatulencias son una gran molestia y un visitante indeseado que aparece sin previo aviso en los momentos menos oportunos.

Algunas personas, han optado por tratamientos médicos para controlar este problema. Se le conoce como meteorismo, incluye cambios en los hábitos de vida y en la dieta.

El meteorismo ocurre cuando el abdomen se siente lleno, apretado y distendido, generalmente debido a un exceso de gases intestinales. Los eruptos, el meteorismo y la distensión abdominal por gas son problemas comunes de una parte de la población que resultan molestos pero no son nocivos para su salud.

Los gases atrapados en los intestinos puede ser increíblemente incómodo. Puede causar dolor agudo, calambres, inflamación, opresión e incluso hinchazón.

Según algunos estudios, la mayoría de las personas expulsan gases entre 13 y 21 veces al día. Cuando el gas no puede ser expulsado, es posible que la causa sea la diarrea o el estreñimiento.

Afortunadamente, existen técnicas y medidas de precaución para ayudarte a consumir alimentos que producen gas y que no te produzcan ninguna molestia:

Controlar la cantidad de fibra que consumes

Para mejorar el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento, es importante incluir la fibra suficiente en alimentos como cereales integrales, frutas y verduras frescas, frutos secos, etc. Esto favorecerá la putrefacción intestinal y la producción de gases.

Es importante que no excedas con la fibra ni aumentarla bruscamente (es muy importante introducirla poco a poco, de forma progresiva), ya que esto podría ser contraproducente y provocar precisamente más gases y molestias intestinales.

La cantidad recomendada es de unos 25 a 30 gramos, repartidos a lo largo de todo el día.

En cuanto al pan, el que se elabora con masas fermentadas con levadura madre (fermentación tradicional) se digiere mejor y produce menos gases. Los panes que llevan agentes químicos gasificantes en vez de levadura se digieren peor.

Ten precaución con las legumbres

Aunque su aporte nutricional es muy rico, las legumbres pueden jugar una mala pasada por su conocida capacidad flatulenta. Pero se puede disminuir este efecto.

Un buen consejo es que antes de cocerlas, conviene mantenerlas en un remojo prolongado y romperles el hervor a mitad de cocción.

Puedes probar a cocinarlas con comino y triturarlas para tomarlas en puré. Por la noche es recomendable evitarlas.

Las verduras más digestivas

Las verduras y los coles son de la misma familia (coles de Bruselas, brócoli, coliflor, berzas, nabos, rábanos, etc.) también son muy flatulentas, por lo que las personas propensas a tener gases no las toleran bien.

Es conveniente moderar el consumo de alcachofas, espinacas, acelgas, lechuga, espárragos, pepino, pimiento y cebolla cruda.

El tomate, el apio y la zanahoria crudas en las ensaladas también pueden resultar flatulentos. Sin embargo, estas hortalizas bien cocinadas no suelen producir gases.

Es importante cocínalas bien para suavizar este efecto y mejorar así su digestión y aderézalas con hierbas o especias de efecto carminativo (hinojo, orégano, salvia, etc.).

Es aconsejable que no las combines con alimentos grasos u otros vegetales flatulentos y evítalas por la noche.

Aderézalas con hierbas o especias carminativas.

Masticarlas bien (ensalivándolas bien) ayuda a reducir la formación de gases.

Consume las frutas adecuadas

Es preferible consumir frutas maduras y peladas. Las mejores son: el melocotón, la pera, el melón, la sandía, el kiwi, la papaya o la piña.

En cambio, las uvas y ciruelas pasas, los albaricoques y los plátanos son algunas de las frutas que tienen mayor capacidad para producir gases.

Evita las frituras y bebidas gaseosas

Los alimentos muy grasos son de digestión lenta y difícil. Y esto, en muchas ocasiones, se traduce en gases.

Conviene no tomar refrescos gaseosos, ya que, nada más beberlos, enseguida provocan hinchazón. Además, estas bebidas no aportan ningún nutriente de interés, pero sí una buena cantidad de azúcar añadido.

Sabemos que la aparición de los gases intestinales está muy ligada a nuestros hábitos alimentarios, por esta razón muchas veces pequeñas modificaciones en nuestra dieta pueden solucionar este problema.

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