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Salud

Coronavirus, culpable de la caída del pelo

Las infecciones víricas, ser operado, la fiebre o sufrir un gran estrés, tanto físico como emocional, puede traer consigo una intensa caída del pelo. Esta pérdida de cabello se denomina efluvio telógeno agudo y se trata de una alteración del ciclo de crecimiento. Es muy llamativa, pero, y esto son buenas noticias, es reversible.

La infección por coronavirus, que llegó para quedarse ya hace muchos meses, ha multiplicado el número de casos de efluvio telógeno agudo, que se presenta en algunos pacientes a los 2 ó 3 meses de haber pasado la infección. “Los folículos entran en fase telógena, que es la fase de caída, unos 2 ó 3 meses tras el proceso estresante. Una vez que se cae la raíz folicular vuelve a fabricar uno nuevo. Es un proceso autorresolutivo y de buen pronóstico pero que asusta mucho al que lo sufre”, explica a CuídatePlus Sergio Vañó, director de la Unidad de Tricología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid.

Esto quiere decir que aquellas personas que padecieron la infección por la Covid-19 en torno a marzo, abril y mayo han experimentado la caída de pelo entre 3 y 4 meses después. Dado el alto número de pacientes con efluvio telógeno agudo en los últimos meses se ha llevado a cabo un estudio en varios centros españoles, que ha contado con más 200 pacientes -en su mayoría mujeres-, y que ha sido coordinado por Óscar Muñoz, del Servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

Caída de pelo y coronavirus, con y sin síntomas

La investigación ha permitido conocer cuáles son las características de esta caída de pelo como efecto posterior a la Covid-19. “Cuanto más sintomática -o más fiebre- haya sido la infección por coronavirus mayor es el riesgo de que se produzca esa caída de pelo”, explica Muñoz. Esta pérdida de pelo no puede prevenirse pero tiene un lado positivo: es reversible y, en general, incluso si no se aplican tratamientos se resuelve por sí sola y el pelo se recupera totalmente entre 6 y 9 meses, siempre teniendo en cuenta que el crecimiento es aproximadamente de 1 centímetro al mes. 

Además, el estudio ha puesto de relevancia que un 10% de los participantes pasaron el coronavirus de forma asintomática y en esos casos la única manifestación ha sido la caída del pelo. “En los criterios de inclusión de participación se exigió que se confirmara el efluvio telógeno y que mostraran una PCR positiva o que mostraran anticuerpos en una serología”, dice Muñoz..

Un efluvio telógeno agudo clásico puede producir caídas por mechones, pero en otros casos la pérdida es menor. Su manifestación, dice Muñoz, es llamativa y fácil de determinar. Además, la caída no produce calvas sino que se produce por todo el cuero cabelludo de forma difusa. “Los pacientes explican que han perdido volumen, o que notan una pérdida de volumen en la coleta o una pérdida de densidad en las entradas”.

Tanto Vañó como Muñoz llaman a la calma a las personas que ven que se les caen grandes cantidades de pelo puesto que es una manifestación que suele resolverse. Eso sí, es conveniente informar para evitar sustos a aquéllas personas que han contraído el coronavirus que en la segunda ola “en torno a diciembre o enero podrán experimentar una caída de pelo”

Más llamativo en mujeres

El efluvio telógeno agudo no es una manifestación específica del coronavirus. Aunque puede producirse tanto en varones como en mujeres, lo cierto es que -dice Vañó- que son las mujeres las que más están consultando por este problema. ¿A qué se debe? “Las mujeres suelen llevar el pelo largo. Dentro de la normalidad del ciclo folicular, cada día se caen 100 pelos y nacen otros tantos. En el efluvio telógeno se caen de 300 a 400 y no llaman lo mismo al que le ocurre la atención si ese pelo mide 3 o 30 centímetros. Las mujeres suelen consultar más porque notan más pérdida de volumen en su pelo debido a este proceso de caída.”

Caída de pelo por estrés

En paralelo a los efluvios por la Covid-19 que están llegando a las consultas de Dermatología, y dado que el estrés es la causa más frecuente de esta alteración, “estamos recibiendo muchos pacientes, sobre todo mujeres, con efluvio telógeno inducido por la situación estresante que está produciendo el 2020. Son pacientes que también tienen una intensa caída de pelo, aunque quizá  no tan intensa como los que se han recuperado de la Covid-19”, explica Vañó.

Una vez que se supera la causa estresante que lo produce, el efluvio telógeno tiende a desaparecer. No obstante, hay casos que pueden convertirse en permanentes y estar generados por estrés crónicos y requerir otros tratamientos.

Vañó añade que las caídas de pelo relacionadas con la Covid-19 o con estrés asociado al confinamiento, en general, suelen mejorar casi sin tratamiento. En algunos casos, para acelerar esa mejoría se puede administrar:

  • Minoxidil vía oral o tópico.

  • Sesiones con plasma rico en plaquetas, que consiste en la inyección de los factores de crecimiento obtenidos de la sangre del paciente en el cuero cabelludo.

  • Nutricosméticos con melatonina.

Lavarse el pelo cuando sea necesario

Es en el lavado cuando más llamativa es la caída del cabello. Eso no significa que se caiga más al humedecerlo y aplicar el champú, sino que este está posado sobre el cuello cabelludo y cae en ese momento. Por eso evitar lavar el pelo no implica que no se vaya a caer.

Muñoz recomienda lavarlo como mínimo tres veces a la semana y peinar el pelo de forma frecuente. “Hay quien tiene el pelo más graso o se descama con facilidad y debe lavarlo con mayor frecuencia. La frecuencia de lavado depende de cuánto se ensucie el pelo y cada persona es un mundo. No se puede decir que lavarlo mucho o poco sea bueno o malo, cada uno debe lavarlo lo que necesite”.

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