Portada » Cosas que debes saber sobre la depresión
Salud

Cosas que debes saber sobre la depresión

Normalizar, desestigmatizar y educar son tres acciones claras a tener muy en cuenta al hablar de depresión. Así lo han expresado los expertos reunidos en el encuentro #MásQuePacientes Depresión, organizado por CuídatePlus en colaboración con Janssen, con el objetivo de hacer una revisión de esta patología de salud mental de 360 grados.

La depresión es una enfermedad mental que no hace distinciones por clases sociales o sexos y se estima que en España en torno a 3 millones de personas atraviesan un cuadro depresivo. No es un signo de debilidad ni tampoco de apatía y ni siquiera depende de la voluntad de uno mejorar, sino de un diagnóstico precoz seguido de un tratamiento integral entre atención primaria, psiquiatría y enfermería, que involucre también a la familia.

“La depresión mayor es una enfermedad que se clasifica dentro de los trastornos del estado de ánimo, y ésta se caracteriza por tristeza vital, tendencia al llanto y una afectación importante del funcionamiento personal, social, laboral y familiar de la persona afectada”, ha dicho Pilar Sierra, psiquiatra coordinadora del grupo de Investigación en Salud Mental del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe. De hecho, en palabras de Sierra, la frecuencia de la depresión es tal que podría clasificarse de pandemia, haciendo un paralelismo con la actual provocada por el coronavirus.

Aunque nadie está libre de la depresión, sí es más frecuente en mujeres y puede afectar tanto a niños como a ancianos. Lo que también es cierto es que “hay unas etapas más complicadas: las medias de la vida entre los 50 y los 64 años y la tercera edad. En los ancianos se ve otro pico de frecuencia, debido a que es un grupo de población que experimenta más soledad, más comorbilidades -enfermedades asociadas- y mayor consumo de fármacos y, por tanto, efectos secundarios”.

Factores de riesgo de la depresión

¿Qué circunstancias pueden ayudar a que aparezca un trastorno depresivo? Uno de los principales, según Vicente Gasull, coordinador del grupo de trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), es haber sufrido una depresión previa. Pero, además, sufrir dolor, tener patologías crónicas que produzcan deterioro funcional o incapacidad son algunos de los factores de riesgo. “También lo son los traumas infantiles, las transiciones de roles dentro de la vida, como por ejemplo la jubilación, sufrir una situación estresante, así como el consumo de alcohol y drogas”, añade Gasull.

Síntomas más comunes de la depresión

Lo que caracteriza a la depresión es que no se trata de un estado de ánimo transitorio, sino de que los síntomas se alargan en el tiempo y afectan a todos los ámbitos del paciente. “El síntoma nuclear es la tristeza vital que duele y empaña la forma de vivir del paciente; es permanente”, explica Sierra.

Esta afectación de la persona, que deja de ser la que era, va acompañada de anhedonia -incapacidad para sentir placer-, en muchos casos de ansiedad y de otras alteraciones del sueño, del apetito y de las capacidades cognitivas a la hora de desempeñar tareas laborales o familiares habituales, y de sentimientos de culpa, de desesperanza y de sensación de ser una carga. 

Los síntomas somáticos también son habituales en los pacientes con depresión. Estos, según Gasull, acuden a especialistas y a atención primaria en multitud de ocasiones a lo largo de los años antes de que se diagnostique el trastorno depresivo.

Es fundamental hacer hincapié en la permanencia de la depresión y no psiquiatrizar aspectos de la vida que son naturales. “A diario escuchamos a alguien decir:’Estoy deprimido’. Habría que matizar y hacer ver de forma clara a la población general que igual que no es lo mismo tener un catarro que una neumonía, no es lo mismo estar triste que tener una depresión”, puntualiza María José Abad, enfermera y coordinadora de la Unidad de Salud Mental Pere Bonfill. Y es que pasar una mala racha y mostrar sentimientos de tristeza, enfado o decaimiento  es algo perfectamente habitual ante las malas pasadas de la vida.

Normalizar la enfermedad

José Ramón Pages Lluyot, paciente y coordinador nacional de la Fundación Asistencia Nacional para la Ayuda al Enferm@ con Depresión (Anaed), achaca la depresión que sufrió tanto a ser hijo y hermano de personas con depresión como a un cambio en su vida que afectó a su ámbito laboral, económico y familiar. En ello coincide la psiquiatra: “No hay un único factor sino que muchas veces es un conglomerado de factores. Está el factor genético, que  tiene un gran peso… Pero ese factor puede interaccionar en muchas ocasiones con factores médicos y con acontecimientos vitales estresantes”.

Por otro lado, también hay que recordar que pueden existir otros factores de personalidad, como los rasgos obsesivos, rasgos de dependencia, un nivel de autoexigencia muy alta…que hacen que se afronte de forma diferente el estrés, y que suponen una mayor vulnerabilidad.

La depresión es una enfermedad rodeada de silencio. “Parece que es una enfermedad que hay que meter debajo de la alfombra. No hay que contarla”, dice Pages. Y es que los afectados muchas veces no cuentan en su entorno que la sufren y no buscan ayuda para sus síntomas. Y en otras ocasiones, como le pasó a Pages y a su entorno, no son capaces de reconocer sus síntomas.

“Hay muchas encuestas que reflejan que la mayoría de la población asocia depresión a debilidad”, dice Abad, quien achaca al papel masculino aceptado por la sociedad que los varones oculten lo que les pasa creyendo que deben ser fuertes, lo que hace que “sean más reacios a la hora de aceptar que tienen una depresión y acudir al médico. Eso hace que el tratamiento se retrase”.

Lo ideal sería acudir al médico cuando los síntomas duran más de quince días. Sin embargo, este desconocimiento de la enfermedad y ese intento por ocultarla lleva a que la tardanza en diagnosticar y en tratar haga que sea más difícil el abordaje de la depresión. “Está demostrado en estudios que cuanto más tardamos en tratar, más difícil es la remisión del episodio depresivo. Tardar en establecer el tratamiento produce una afectación paulatina del hipocampo -una de las principales estructuras del cerebro-, lo que se asocia posteriormente con una falta de respuesta al tratamiento. Por otro lado, esto va a condicionar que haya síntomas residuales y esto hará que sean más frecuentes las recaídas”, añade Gasull.

Educar en depresión

Por todo ello, los expertos que han participado en el encuentro #MásQuePacientes de Depresión coinciden en la necesidad de formar a toda la población y hacerlo desde la infancia para aumentar la concienciación sobre la sintomatología de una enfermedad que produce un gran sufrimiento y que se puede cronificar si no se aborda en el momento adecuado. “Hay que realizar campañas de normalización, sobre todo desde la infancia. Lo que inculquemos a los niños sobre qué es la depresión, por qué no hay que estigmatizar estas enfermedades y qué es el sucidio, tratándolo siempre en función de la edad, nos ayudará a prevenir eficazmente” la aparición de la depresión y del suicidio.

“Nuestro caballo de batalla es hacer que la depresión se normalice y desmitificarla. Queremos que la población sepa que afecta a niños de 7 años en adelante y que nadie se libra. Todo esto es lo que queremos desmitificar y quitarle el estigma. Porque el momento en que la población pueda conocer que mucha gente la padece se podrá decir que voy al psiquiatra no porque esté loco, sino porque tengo una enfermedad”.

Etiquetas
----