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Salud

El suicidio, principal causa de muerte evitable en todo el mundo

El trastorno depresivo mayor es el diagnóstico más comúnmente asociado con el suicidio.

Víctor Pérez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para 2020 la muerte por suicidio representará el 1,8% de la tasa de mortalidad global. Por cada suicidio consumado hay 20 intentos. En nuestro país, por cada persona fallecida en un accidente de tráfico, hay 1,9 personas muertas por suicidio, 11,7 suicidios por cada homicidio y 68 suicidios por cada muerte por violencia de género. Son, todas ellas, muertes terribles y en muchos casos evitables, pero llama la atención la repercusión social y mediática que tienen cada una de estas muertes.

El suicidio es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes (en ambos sexos), y lo peor es que el número de muertes de adolescentes por suicidio sigue aumentado. Los datos confirman que el suicidio representa el 7,3% de todas las muertes en el grupo de edad de 15 a 19 años a nivel mundial, solo superado por los accidentes de tráfico.

En España, el suicidio también es la principal causa de mortalidad evitable, con 3.679 muertes por suicidio en 2017 (2.718 hombres y 961 mujeres). Las tasas de intentos de suicidio se estiman en 99,1 por cada 100.000 habitantes. El impacto del suicidio es de gran alcance y devastador, afecta a familias, comunidades y sociedades en general. Los intentos de suicidio son una de las principales causas de carga de morbilidad en el mundo, y cada suicidio representa de media 60 años de vida perdidos.

El impacto negativo del suicidio para las sociedades es incuestionable y, por tanto, su prevención es una prioridad emergente para los sistemas de salud pública. En la Unión Europea, el Plan de Acción Europeo de Salud Mental fue lanzado en 2013 con el ambicioso pero claro objetivo de reducir la tasa de suicidios y su carga. El plan fomenta el desarrollo de estrategias basadas en la evidencia que involucran tanto estrategias preventivas universales como programas dirigidos a poblaciones específicas vulnerables. A nivel nacional, la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud español también designa la reducción de las tasas de suicidio como una de sus prioridades principales.

Comprender un fenómeno complejo

Uno de los primeros pasos para prevenir el suicidio es comprender el curso natural de un fenómeno tan complejo, así como la influencia de los factores protectores y de riesgo. Mejorar nuestro conocimiento sobre estos factores es fundamental para desarrollar intervenciones efectivas. Se trata de un problema causa compleja en la que intervienen: factores neurobiológicos, estresantes externos, procesos cognitivos, rasgos de personalidad, siendo los trastornos de salud mental los más asociados con esta conducta.

La prevalencia estimada de cualquier trastorno mental es del 80%, siendo el trastorno depresivo mayor el diagnóstico más comúnmente asociado con el suicidio. El principal factor de riesgo para la conducta suicida es haberlo intentado antes, ya que se estima que el 20% de las personas que han intentado suicidarse muestrab un episodio posterior, y que el 88% de estos reintentos se produjeron en los dos años siguientes al episodio inicial.

Prevención primaria y secundaria

La prevención primaria del suicidio tiene como objetivo reducir los casos de suicidio en la población general, mientras que las estrategias de prevención secundaria se centran en disminuir la probabilidad de un intento de suicidio en pacientes de alto riesgo. Se han implementado programas de prevención secundaria en todo el mundo y pueden incluir una amplia gama de acciones de seguimiento, como enviar cartas a quienes han intentado suicidarse, hacer llamadas telefónicas o usar SMS, visitas de seguimiento que prioricen la atención médica especializada y líneas de atención telefónica 24/7.

En nuestro país, varias comunidades autónomas han iniciado acciones para desarrollar y mejorar estrategias de prevención primaria y secundaria del suicidio. Galicia, Valencia, La Rioja, Navarra o el País Vasco han puesto en marcha el planes de prevención del suicidio, y otras como Baleares, Cataluña o Madrid están diseñando sus propios planes que incluyen un conjunto de acciones que van desde la vigilancia del suicidio hasta las pautas para trabajar con grupos vulnerables.

Algunas comunidades han desarrollado intervenciones específicas. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid ha implementado el programa Arsuic (Programa de Atención al Riesgo Suicida), para facilitar el acceso a la atención de salud mental especializada cuando se detecta un intento de suicidio. Andalucía ha desarrollado el plan Pisma (Plan Integral de Salud Mental de Andalucía), destinado a abordar la ideación y la conducta suicidas a lo largo de la vida, incluidas las estrategias de prevención universal y secundaria. El Sistema de Salud de Cataluña ha implantado el Código de Riesgo de Suicidio (SRC), un programa de prevención del suicidio diseñado para garantizar un acceso rápido a los servicios de salud mental de los pacientes de riesgo. El protocolo SRC moviliza los recursos sanitarios cuando una persona ingresa en un hospital de urgencias por intento de suicidio. Así, el acceso a la atención especializada está asegurado dentro de los 10 días posteriores al episodio.

Estudio de intervención en España

En la actualidad, en el Ciber de Salud Mental (Cibersam), 10 grupos de investigación lideran y colaboran en el estudio Survive Prevención e Intervención en Suicidio. Se trata del estudio más ambicioso realizado en nuestro país en este campo, que tiene como objetivo seguir a una cohorte de 2.000 personas que tengan antecedentes de tentativas autolitícas y realizar varios ensayos clínicos controlados de programas de prevención secundaria para intentos de suicidio.

Los objetivos específicos del estudio, financiado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a traves de un proyecto FIS, se centran en estimar la incidencia de los intentos de suicidio en España, realizar un seguimiento de las personas que realizan intentos de suicidio para estudiar la incidencia de la re-tentativa, identificar factores de riesgo que puedan predecir la repetición de tentativa, determinar la eficacia de programas de prevención secundaria de la conducta suicida en comparación con el tratamiento habitual y crear una plataforma nacional para el estudio y la prevención del suicidio.

En marzo de 2014, la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los Diputados aprobó, por unanimidad de todos los grupos, una proposición no de ley relativa al desarrollo de un Plan Nacional de Prevención del Suicidio por las instituciones sanitarias, educativas y sociales españolas. Sin embargo y pese a los repetidos intentos posteriores, España en 2020 es uno de los pocos países Europeos en el que no existe ningún plan de prevención del suicidio de ámbito estatal.

Coordinador del Programa de Depresión y Prevención del Suicidio del Ciber de Salud Mental (Cibersam). Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones, Hospital del Mar, Barcelona. IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas). Psiquiatría, Universidad Autónoma de Barcelona.

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