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¿Funcionan los remedios caseros para tratar los hongos?

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La humedad, el calor y el exceso de sudoración son factores directamente implicados en la aparición de los hongos porque provocan discontinuidad en la barrera cutánea, la maceración y la sobrehidratación de la piel, haciéndola más susceptible al contagio. Cierta predisposición genética a los hongos y una disminución de las defensas se relacionan con este problema pero en menor medida. Esos tres factores también están asociados al verano y a las piscinas, llenas en época estival. Sin embargo, el riesgo es similar al que se corre cuando se comparten otros espacios comunes como los gimnasios, los vestuarios, las duchas, etc., y depende de la responsabilidad individual. De hecho, las piscinas españolas son muy seguras y más este año con todas las medidas preventivas puestas en marcha a raíz de la Covid-19.

Es cierto que se producen más diagnósticos de hongos en verano, pero porque nos los vemos más al ir más destapados. En esta época del año algunas infecciones por hongos, como las que afectan a los pies o a la piel del tronco, pueden hacerse clínicamente manifiestas después de estar presentes desde hace tiempo.

Ante la aparición, siempre hay que ir al médico

En cualquier caso, ante la detección de una lesión que puede ser un hongo, hay que ir al médico, no recurrir a remedios caseros ni a los consejos de un amigo o un vecino. “La mayoría de las veces los remedios caseros no funcionan y, lo que es peor, pueden empeorar la situación. Se entiende que echaran mano de ellos hace 150 años pero estamos en el 2020”, enfatiza Juan Francisco Garrido Gil, miembro del Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y presidente de esta sociedad científica en Castilla y León. Es más, cuanto antes se vaya al médico, mejor. El profesional tiene que ver la lesión y realizar un diagnóstico diferenciado porque el tratamiento ha de ser individual: “Una pomada que le sirvió a mi vecino del quinto puede no ser conveniente para mi lesión”.

Lourdes Navarro, portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología, recomienda un dermatólogo: “Hay que hacer un diagnóstico completo con la clínica y la confirmación al realizar un examen directo y cultivo para aislar el hongo”. Los signos de alarma para no demorar la visita al profesional son las lesiones rojas que tienen descamación en sus bordes, pican, crecen y no desaparecen en unos días.

Dependiendo del diagnóstico, de la localización y la extensión de la infección se indicará un tratamiento con antifúngicos por vía tópica (cremas, lociones, geles o lacas antifúngicas) y/o por vía oral. Normalmente, el tratamiento dura entre dos y cuatro semanas, pero es más largo, hasta de varios meses, en las infecciones por hongos en las uñas debido al lento crecimiento de las mismas.

Juan Francisco Garrido añade una recomendación importante y que fácilmente podemos pasar por alto, y es que el calzado también se debe tratar con los productos disponibles en el mercado.

Precauciones

Tanto Garrido como Navarro subrayan que el mejor remedio casero es que cada uno ponga los medios para evitar el contagio. Teniendo en cuenta cuáles son las causas, resulta imprescindible evitar la humedad, la maceración, la oclusión y el exceso de sudor, así que es esencial utilizar calzado abierto o sandalias en general y chanclas adecuadas en las zonas comunes de la piscina, vestuarios y duchas. Tampoco se debe compartir calzado, ni prendas de vestir, ni accesorios acuáticos, ni material de aseo. Si practicamos deportes acuáticos, mejor que cada uno use su neopreno.

Asimismo, es necesario mantener la piel hidratada y seca, prestando especial atención a los pies, las zonas entre los dedos y las áreas de la piel con más sudoración. Utilizar ropa y calzado de tejidos naturales como la piel y el algodón resulta útil y visitar al podólogo de vez en cuando también: “Igual que vamos al dentista, deberíamos de ir al podólogo”, aconseja el doctor Garrido, quien llama la atención sobre las mascotas, que pueden tener un tipo de hongo que se denomina tiña y pueden contagiarlo, por lo que hay que verificarlo con el veterinario.

Los pies, la localización más habitual

La tiña del cuerpo puede propagarse por autoinoculación a otras localizaciones de nuestro cuerpo y la de los pies extenderse a la zona inguinal. Precisamente los pies son la localización más habitual de las infecciones dermatofíticas o tiñas, seguido de las infecciones por hongos en las uñas y la tiña inguinal. “Los dermatofitos son hongos que se caracterizan por su capacidad para invadir los tejidos queratinizados del cuerpo (piel, pelo y uñas) y multiplicarse en ellos”, apunta Navarro.

Las dermatofitosis son más frecuentes en adultos que en niños. En los pequeños son más comunes la tiña del cuero cabelludo o cabeza y la tiña del cuerpo. Cuando un niño tiene una infección por hongos en los pies o en las uñas, posiblemente se haya contagiado de algún adulto de su entorno familiar.

¿Cómo reconocer los hongos?

Rojeces, grietas, el picor, escamas blanquecinas o el mal olor son algunos signos evidentes. No obstante, la clínica es diferente dependiendo de la localización, del hongo causante y de la respuesta inmune del paciente, tal y como detalla Lourdes Navarro.

La tiña corporal es la que afecta a la piel del tronco y las extremidades. Su forma clásica de presentación es una lesión anular, con un borde rojizo con descamación y vesículas y que crece centrífugamente.

La tiña más frecuente del pie afecta a las zonas entre los dedos originando una descamación, erosión y enrojecimiento, sobre todo entre los tres últimos dedos del pie. “La persistencia de la oclusión y la sobreinfectación bacteriana incrementan la maceración, intensifican el picor y el mal olor, es lo que se conoce con el nombre pie de atleta”, explica la dermatóloga. Cuando hay un compromiso de la planta del pie, aparece una descamación difusa que se puede extender a los laterales del pie, y en las zonas de más roce de la piel, aparece engrosada, con fisuras y grietas.

La onicomicosis es la infección de la uña por hogos, siendo el primer dedo o el dedo más largo del pie el que suele estar afectado con más frecuencia. La forma más común de presentación es con una alteración distal y lateral de la uña, que aparece engrosada, levantada, despegada y con cambios de color que van del blanco al marrón.

La tiña cruris es la infección por hongos en la zona de las ingles, es más frecuente en el hombre y no es extraña su asociación con tiña pedis. En las formas iniciales se produce un enrojecimiento y picor en el pliegue inguinal: “De forma lenta, con un borde bien delimitado, con relieve y elevado, va progresando hasta invadir la cara interna del muslo”.

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