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Salud

¿La dieta mediterránea mejora el déficit de atención e hiperactividad?

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María Sánchez-Monge

Una alimentación adecuada -en especial, la dieta mediterránea– parece jugar un papel clave en el desarrollo y el control de las manifestaciones del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Así lo corrobora Javier Blumenfeld, pediatra y responsable de la consulta de TDAH del Hospital de El Escorial (Madrid), quien apunta que existen “varios estudios que muestran la importancia de la alimentación en TDAH, tanto como causante del trastorno como en la potenciación de algunos síntomas”. Sin embargo, puntualiza que todavía “hay muchas dudas sobre el efecto real”.

El día a día en la consulta de los médicos que llevan años tratando a niños con este problema desvela que la nutrición es esencial, aunque todavía no se sepa exactamente en qué medida ni por qué. “Según mi experiencia, es un elemento importante dentro del tratamiento del TDAH porque existen muchos aspectos difícilmente medibles que producen una gran mejoría de la sintomatología”, expone el pediatra. “Comer juntos, volver a hablar en familia, ordenar horarios… generan muchos beneficios y, si a esto le añadimos una dieta saludable, los beneficios se multiplican”.

Así lo constata también José Ángel Alda, psiquiatra infantil y juvenil del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona: “En la práctica clínica vemos que los chavales con TDAH que comen de forma adecuada y hacen ejercicio van mejor”. Precisamente, el equipo de Alda publicó hace unos años en la revista Pediatrics un estudio junto con la investigadora María Izquierdo, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, que evaluó la relación entre la dieta mediterránea y el TDAH. Los resultados son muy reveladores, aunque en algunos aspectos no fueran totalmente concluyentes.

¿Causa o consecuencia?

El especialista del hospital barcelonés explica que su estudio comparó a 60 pacientes con TDAH de nuevo diagnóstico que nunca habían tomado medicación para este trastorno con otros 60 niños sanos con características equiparables en cuanto a edad y sexo. “Encontramos una menor adherencia a la dieta mediterránea en el grupo de pacientes con TDAH en comparación con el grupo de control”, resalta Alda. En términos generales, los niños con el trastorno desayunaban menos, tomaban menos piezas de fruta, más azúcares, bollería industrial y chucherías, ingerían más comida rápida como pizzas o hamburguesas…

El experto puntualiza que, debido al diseño del estudio, no se pudo establecer una relación de causa y efecto. ¿La dieta mediterránea hace que no tengas TDAH o es la propia impulsividad del TDAH la que te lleva a una mala elección de alimentos?”. No fue posible contestar a esta pregunta, pero la relación es firme. Alda apunta la hipótesis más probable: “Yo creo que la falta de seguimiento de la dieta mediterránea no va a producir un TDAH, pero la ausencia de este patrón de alimentación podría hacer que los síntomas empeoren”.

Blumenfeld alude a un estudio de cohortes (que consiste en seguir durante muchos años a los pacientes) realizado en Australia en el que se apreció la existencia de “una asociación débil, pero estadísticamente significativa, entre personas con dieta saludable y TDAH: los niños y niñas que se alimentaban de forma saludable tenían un menor porcentaje de TDAH”. El problema es siempre el mismo: es muy difícil saber qué es la causa y qué la consecuencia. Para resolver esta incógnita habría que realizar estudios con una metodología diferente. El primer paso sería escoger dos grupos de pacientes con TDAH y conseguir que uno de ellos realice una dieta mediterránea cuyo cumplimiento se pueda verificar para, al cabo de un tiempo, medir los efectos y comparar los resultados en los dos grupos. “Son estudios muy complejos de realizar por la dificultad del diseño y los costes; en particular, en nutrición se multiplica la complejidad, ya que es muy difícil que una familia mantenga una dieta estricta durante mucho tiempo”, revela Blumenfeld.

Las investigaciones de este pediatra, llevadas a cabo con el grupo del dietista-nutricionista Ismael San Mauro, también han hallado una relación entre TDAH y dieta mediterránea, aunque tampoco se pudo determinar la causalidad. “Además,al medir de forma específica la impulsividad en este trastorno, encontramos que los pacientes más impulsivos cumplen con menos probabilidad los criterios de la dieta mediterránea”.

Dieta mediterránea y algo más

La dieta mediterránea se perfila como una herramienta para disminuir los síntomas del TDAH. Al fin y al cabo, aunque no se sepa muy bien por qué es beneficiosa para los afectados por este trastorno del neurodesarrollo, sus bondades frente a diversas enfermedades han sido ampliamente estudiadas y existe una evidencia científica creciente sobre su efecto positivo para la salud.

Hay otros hábitos saludables que pueden contribuir a controlar mejor la inatención, la hiperactividad y la impulsividad de estos pacientes. Estas serían las pautas esenciales:

  1. Dieta equilibrada, preferiblemente mediterránea, que incluya fruta fresca, verduras, limitar la comida rápida y evitar las bebidas azucaradas, entre otras medidas.
  2. Hacer ejercicio de forma mantenida en el tiempo. “El deporte elegido tiene que ser divertido, el niño tiene que pasárselo bien porque, si no, lo va a dejar”, apunta Alda.
  3. Una buena higiene del sueño, que se ha demostrado que afecta al rendimiento intelectual de todas las personas y, por lo tanto, también al de los niños con déficit de atención. “Tengo muchos pacientes con sintomatología de TDAH que mejoran de forma espectacular al mejorar la higiene de sueño”, asegura Blumenfeld.
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