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Salud

¿Por qué es importante ir al médico a pesar del coronavirus?

Es una realidad, el coronavirus ha provocado muchos daños colaterales, entre ellos, el aumento de otras patologías. Por ejemplo, un estudio realizado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) indica que las muertes hospitalarias por infarto agudo de miocardio se han duplicado durante la pandemia. El colapso de los hospitales, desbordados ante el continuo goteo de pacientes covid, ha sido, sin duda, uno de los factores responsables de este alarmante aumento de decesos por otras causas.

Sin embargo, hay que ir más allá. Los expertos coinciden: la falta de prevención de enfermedades, como el cáncer, u otros problemas de salud, como el ictus o el infarto de pacientes que, ante síntomas graves, han preferido no acudir a su centro de salud por miedo al contagio, ha sido otro importante problema a tener en cuenta.

“La pandemia ha condicionado el tratamiento de la patología aguda, infarto cardiaco o cerebral y las enfermedades crónicas que precisan de un seguimiento periódico. Es muy importante continuar atendiendo esas patologías que ocasionan también ingresos y mortalidad, en caso de no ser atendidas a tiempo, y dar un seguimiento adecuado”, destaca Pedro Rollán, cardiólogo y director médico de Vithas Valencia 9 de Octubre.

El especialista insiste en que “ante cualquier patología que altere el estado de salud y que no sea autolimitada, es importante ponerse en contacto con el médico de cabecera, quien decidirá si el paciente precisa de una consulta presencial”. Por el contrario, Rollán advierte de que, en caso de dejar de acudir al médico o de recibir atención sanitaria, el enfermo puede sufrir complicaciones y riesgos importantes: “El dolor torácico sugestivo de angina de pecho, por ejemplo, puede ser un aviso de infarto de miocardio”. En este punto, añade que “existe tecnología y procedimientos de cateterismo cardiaco que pueden evitar ese daño irreversible en el corazón si no se consulta a tiempo”.

Por su parte, Aurora Fernández Moreno, coordinadora del grupo de Salud Mental de La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), aclara que, aunque es verdad que la pandemia ha provocado una falta de prevención de otras enfermedades por el temor a infectarse, también es cierto que de todas las crisis se puede sacar algo positivo. “De alguna manera, también se está potenciando el autocuidado. Los extremos no son buenos: por un lado, no ir nunca a los centros sanitarios y, por otro, acudir por cualquier síntoma leve”, comenta la médica.

En este sentido, expone que en un término medio estaría el hecho de ser conscientes de que, ante un dolor que no sea muy intenso, debemos racionalizar la queja y esperar a ver cómo evoluciona, sin recurrir al ambulatorio de forma inmediata.

El colapso de los centros de salud

Como ya se ha mencionado, desde la llegada del coronavirus y, especialmente, en los picos de la pandemia, también se ha dado la situación contraria, es decir, personas que no pueden ir a su centro de salud debido al colapso de este. Al respecto, Rollán reconoce que entiende que “la situación es de una carga de trabajo muy importante, con unos recursos definidos y una patología añadida que supone realizar un seguimiento de los pacientes ambulatorios, los no ingresados por el virus”.

El cardiólogo expresa que todo lo anterior impone nuevos retos en salud como potenciar la teleasistencia, la innovación, la reingeniería de procesos asistenciales o nuevas estrategias en gestión sanitaria adaptadas a esta nueva situación.

En este punto también se encuentra Héctor Bueno, vicepresidente de la Sociedad Española de Cardiología, quien señala que la telemedicina intenta compensar la saturación de hospitales y ambulatorios. Aun así, cree probable que se mantengan a largo plazo consecuencias en la atención aguda y crónica. “En parte, también hay retrasos por las medidas de protección contra la Covid-19, por ejemplo, en el caso de los infartos.  Como no da tiempo a chequear si el paciente está contagiado o no, hay que tratarlo como si lo estuviera, y esto implica retrasos”, añade.

 Latrofobia: miedo al médico más allá del Covid-19

La pandemia, en realidad, no ha aumentado el rechazo a las batas blancas, porque este temor, en realidad, ya existía antes de que el coronavirus llegara a nuestras vidas. Sin embargo, una simple manía puede llegar a convertirse en algo más preocupante cuando lo que se acarrea de fondo es una fobia. Y a los médicos existe: se llama latrofobia.

“Es una reacción ilógica y difícilmente explicable. Las personas que sufren este trastorno se justifican exponiendo que, si acuden al médico, este siempre les diagnosticará alguna enfermedad. Además, también pueden aludir a los enfermos que se encuentran en estos centros y que, por tanto, pueden contagiarles de alguna patología”, relata Fernández.

¿Cómo controlar este miedo irracional? La especialista resalta la importancia de la educación sanitaria entre la población. De esta manera, indica, “los médicos tenemos que explicar que lo más interesante de acudir a consulta no es el diagnóstico, sino la prevención de complicaciones o la detección de una enfermedad en momentos muy iniciales. Es fundamental potenciar la prevención y el diagnóstico precoz, y eso solo se consigue yendo al médico”.

Sobre cómo debe tratarse la latrofobia, Fernández declara que, como cualquier fobia, ante una conducta desadaptativa y con consecuencias para la salud, es necesario ponerse en manos de un psicoterapeuta.

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