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Salud

¿Qué es la tormenta de citoquinas que se asocia al coronavirus?

La tormenta de citoquinas es una reacción descontrolada del sistema inmunológico que produce daños importantes en los pacientes con coronavirus

Colaboradores Cuídateplus.Gema L. Albendea

Los nuevos aumentos en las cifras de infectados y hospitalizados por coronavirus han vuelto a poner sobre la mesa el concepto de la tormenta de citoquinas. Una reacción descontrolada del sistema inmunológico que ha tenido un desenlace fatal para muchos de los enfermos de COVID-19 que la han padecido.
José Alcamí, investigador en el Instituto de Salud Carlos III (Isciii) explica que nuestro sistema inmunológico se puede concebir como una especie de ejército, una fuerza armada que lucha contra los microbios que nos invaden. “Dentro de los mecanismos de nuestro cuerpo hay unas sustancias solubles que producen las células, las citoquinas o citocinas. Son como granadas o proyectiles que localizan células infectadas y las destruyen de una manera selectiva”.
Es un mecanismo de protección que se da en cualquier inflamación y que habitualmente es capaz de frenar a tiempo, pero hay ocasiones en las que se descontrola y la producción de estas citoquinas se convierte en excesiva, tanto en cantidad como en calidad. “Es como sembrar de granadas todo el organismo: se van a destruir las células infectadas, en este caso por el coronavirus, pero también se va a producir un daño en las células sanas”, comenta Alcamí.

Un proceso que todavía no está claro

Según el investigador del Isciii, además de infectar células pulmonares, el virus provoca un daño por infección, directa o indirecta, de las células endoteliales, que son las que forman los vasos sanguíneos que están en los pulmones. Cuando éstas se dañan terminan provocando alteraciones en la coagulación, trombosis y hemorragias.
“Lo que probablemente está ocurriendo es que el coronavirus infecta las células del pulmón produciendo neumonía, pero también daños en estas células de los vasos sanguíneos. Esto desencadena una cascada de acontecimientos que va a originar niveles elevadísimos de determinadas citoquinas que no sólo generarán daños en el pulmón, sino en todo el organismo”, concreta Alcamí.
Todavía no se sabe por qué hay personas que no desarrollan este cuadro grave. “Se ve más a menudo en personas mayores, pacientes obesos, con diabetes o con hipertensión”. Y termina provocando daños importantes en los pulmones, los riñones y el corazón. “La infección por coronavirus deja de ser una enfermedad local del aparato respiratorio y se transforma en una enfermedad sistémica que afecta a todo el organismo”, añade el investigador.
Marta Marín, adjunta de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra, comenta que en muchos de los pacientes de COVID-19 que han tratado con estos cuadros graves se han dado ciertos parámetros elevados al hacer análisis de sangre. “La interleuquina 6 (IL-6) es uno de los más característicos”, especifica.

Tratamientos para bloquear la tormenta de citoquinas en coronavirus

A partir de esta deducción, se están investigando y aplicando diversos tratamientos que bloquean esta citoquina, como tocilizumab, una terapia dirigida que tiene como diana ese aumento de la IL-6, según indica Marín.
También para frenar la inflamación se han usado medicamentos clásicos como los corticoides. “El estudio Recovery de los británicos ha demostrado que la terapia con dexametasona a altas dosis en los pacientes que tienen este cuadro catastrófico disminuye la mortalidad un 20%”, recuerda Alcamí.
Por otra parte, también se han empleado moduladores inmunológicos: “Siguiendo las guías se han ido publicando a medida que se conocían nuevos datos, hemos utilizado hidroxicloroquinaazitromicina y antivirales como lopinavir. También se han empleado los corticoides para paliar el síndrome de superinflamación en pacientes que cumplían criterios de gravedad, por ejemplo, que tenían peor oxigenación y que necesitaban dispositivos de aporte de oxígeno mayor”, afirma Marín.
La neumóloga comenta que desde el inicio de la pandemia se han podido hacer seguimientos de la mayoría de los pacientes que han pasado por la clínica. “Los pacientes están en revisiones constantes, desde las dos semanas del alta, cada vez más espaciadas”. Según sus observaciones, la afectación a nivel pulmonar no termina de resolverse del todo.
“Nos cuentan que todavía tienen sensación de falta de aire en actividades rutinarias, incluso algunas de las personas habituadas a realizar deporte no han sido capaces de recuperar esa capacidad respiratoria previa. Otros no han recuperado el sentido del gusto, o siguen experimentando sensación de opresión torácica, o frecuencias cardiacas un poco más elevadas de las que tenían previamente”, enumera Marín.

Las primeras, con las células CAR-T

El término tormenta de citoquinas se acuñó por primera vez con la terapia CAR-T para cáncer. “Se sacan linfocitos del paciente, que se modifican genéticamente para que destruyan células tumorales y se vuelven a infundir. Cuando hacemos esto, los linfocitos infundidos atacan a las células cancerosas, pero también a otras células. El mecanismo de ataque es el de las citoquinas, a niveles tan elevados que pueden producir efectos graves. De hecho, hay pacientes que mueren durante el proceso”, comenta Alcamí.
Éste también hace referencia a cuadros infecciosos muy similares en los niños con una meningitis muy agresiva, aunque no se le ha llamado tormenta de citoquinas. “Se produce un cuadro pavoroso de síntesis de todas estas citoquinas que llevan al niño a la muerte en minutos”.
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