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Salud

¿Qué pueden tener en común el asma o la dermatitis atópica?

Enfermedades como el asma, la dermatitits atópica, la poliposis nasal o la rinosinusitis crónica pueden tener más factores en común de lo que pensamos.Todas ellas son enfermedades inflamatorias tipo 2, comparten una respuesta específica del sistema inmunitario, y en muchos casos pueden estar interconectadas y pueden desencadenar síntomas impredecibles, persistentes e incontrolables que mermen la calidad de vida de los pacientes.

Se estima que hasta el 35% de las personas con asma grave desarrollan dermatitis atópica y hasta una de cada 2 personas con dermatitis atópica también tienen asma. Por otro lado, alrededor del 17% de las personas con rinosinusitis crónica con poliposis nasal tienen dermatitis atópica y el 13% de aquellos con dermatitis atópica de moderada a grave tienen dermatitis atópica con poliposis nasal.

La falta de conocimiento que existe sobre la inflamación tipo 2 es una barrera para que profesionales sanitarios y pacientes puedan comprender totalmente estas enfermedades, cómo pueden estar interconectadas y cuál es la forma más adecuada de abordarlas y ofrecer la mejor atención a las personas que las sufren.

Por ello, Sanofi Genzyme ha celebrado un Encuentro Virtual sobre la Inflamación tipo 2, en el que pone de manifiesto la falta de información con relación a las enfermedades inflamatorias y las dificultades en el diagnóstico, una realidad que se ha agravado en el contexto actual de la COVID-19. Bajo el título The Type 2 Inflammation Connection, la reunión ha contado con la participación de la doctora Virginia Rodríguez, Facultativo Especialista de Área (FEA) del Servicio de Alergia en el Hospital Universitario de Santiago de Compostela y las principales asociaciones de pacientes a nivel nacional. En este encuentro también se ha dado voz a nueve pacientes que han contado cómo afrontan diariamente las consecuencias de estas enfermedades.

Los elementos comunes en estas patologías son el carácter crónico, los desencadenantes como la contaminación o los alérgenos, y la carga genética.

Para Virginia Rodríguez “las patologías relacionadas con la inflamación tipo 2 son enfermedades producidas por una respuesta excesiva del sistema inmunitario ante alérgenos u otros factores desencadenantes. El sistema inmunitario está ampliamente distribuido por el cuerpo, por lo que puede aparecer esta inflamación en otros órganos, especialmente en aquellos como la piel y mucosa respiratoria o digestiva”. La especialista también destaca elementos comunes en estas patologías como son el carácter crónico, los desencadenantes como la contaminación o los alérgenos, y la carga genética.

La investigación y el conocimiento de estas enfermedades, y la difusión entre pacientes y profesionales es muy importante para abordar de una manera integrada la enfermedad. Durante estos meses de pandemia, los pacientes con enfermedades inflamatorias de tipo 2 han visto cómo el abordaje de su patología no siempre ha estado bien tratado. Es el caso de Julia, de 22 años con asma grave, que sufrió una crisis en la que tuvo que dirigirse de manera urgente al centro de atención primaria. Allí, debido a los protocolos sanitarios de la COVID-19 (que restringen algunas prácticas médicas para evitar la propagación del virus), no pudieron aplicarle el tratamiento habitual de rescate con mascarilla de nebulización, lo que le provocó una taquicardia y finalmente tuvo que ingresar varios días en un hospital.

Los pacientes con enfermedades inflamatorias tipo 2 sufren un impacto psicológico, ya que no pueden realizar con normalidad acciones cotidianas como como oler, comer o dormir. Es el caso de Álvaro, de 43 años, que sufre esofagitis eosinofílica. “Haces el esfuerzo de tragar pero no puedes, porque los músculos no están funcionando. En esos momentos tienes que calmarte, esperar y dejar que el alimento baje por sí solo. Puedes estar incluso esperando hasta una o dos horas”.

Para la presidenta de la Asociación Española de Esofagitis Eosinofílica (AEDESEO), Miriam Espinosa, “es fundamental dar visibilidad a la problemática, porque muchas veces se tienen los síntomas, pero como se desconoce la existencia de estas enfermedades no se acude al médico”.

“Para mí, uno de los peores momentos del día es cuando me levanto y veo las sábanas ensangrentadas de haber pasado la noche rascándome. Ir al trabajo o al colegio en estas condiciones es todo un reto”, asegura Jaime Llaneza, presidente de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA). Llaneza sufre dermatitis atópica grave, asma y varias alergias. Además, el contexto actual de pandemia ha intensificado la estigmatización de los pacientes con enfermedades inflamatorias tipo 2: “El día a día es complicado al tener limitada la respiración junto al resto de comorbilidades asociadas. Ahora, con la COVID-19, por ejemplo, nos miran mal cuando tenemos un ataque de tos”, explica Irantzu Muerza, presidenta de la Asociación de apoyo a personas afectadas por el asma de Bizkaia (ASMABI).

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