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Sexualidad

La confianza, clave para reforzar la vida sexual en pacientes con artritis

No hay que descartar el sexo. Hay que adaptarse y buscar una posición cómoda y placentera para los dos

Cuando a una persona se le diagnostica una enfermedad crónica, como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica o la artritis idiopática juvenil, entre otras, se ve obligada a realizar cambios importantes en su estilo de vida que pueden venir acompañados de estrés, tristeza, ansiedad e incluso depresión.

El impacto psicológico negativo que tiene sobre el paciente puede llegar a todos los ámbitos de su vida y afectar a las relaciones que tienen con las personas de su entorno, especialmente con la pareja. De hecho, tal y como señala Marta Redondo, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid, puede ser motivo de ruptura.

Los efectos de esta enfermedad, además de afectar a la relación, debido a los cambios en el estado de ánimo, también repercuten negativamente sobre la vida sexual de la pareja, ya que, como especifica Leticia León, investigadora en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, más de la mitad de los pacientes con enfermedades reumáticas tienen algún tipo de dificultad para mantener relaciones sexuales.

Los principales problemas son los característicos de estas enfermedades: dolor, rigidez, fatiga, limitación de movimientos, reducción de la lubricación o impotencia. Sin embargo, a estos también se le añaden la influencia de las afecciones psicológicas, entre las que destacan tener una autoestima baja e imagen corporal negativa, sentimientos de culpa, frustración o tensión con la pareja.

Redondo indica que existen datos que demuestran que el apoyo emocional es beneficioso para controlar la enfermedad, mientras que las críticas de la pareja impiden la adaptación y aumentan el dolor y la discapacidad del paciente. A nivel sexual, las expertas señalan la importancia de impulsar la confianza con el ser querido, explicarle cómo se siente, qué molesta y/o duele en el terreno sexual y buscar juntos mayor flexibilidad y adaptación.

Disfrutar en pareja

Desde ConArtritis dan algunos consejos para aprender a vivir con la enfermedad en pareja:

Expresar los sentimientos

La comunicación es clave en cualquier pareja, especialmente si alguno de los dos está enfermo. Hay que intentar compartir los sentimientos positivos y negativos: el dolor, los miedos, las ilusiones, el amor, etc.

No culparse

El paciente no tiene la culpa de tener artritis. La pareja le quiere, entiende la enfermedad y no le recriminará si un día quiere posponer un plan.

No descartar el sexo

Hay que adaptarse a las nuevas circunstancias y buscar una posición cómoda y placentera para los dos. Si la postura habitual es dolorosa se pueden buscar nuevas alternativas.

No pagar la irritabilidad con la pareja

Todo el mundo tiene un mal día y lo suele pagar con la persona que tiene al lado. Aunque ellos comprendan la situación hay que intentar hacer un esfuerzo y evitar descargar nuestra ira con la pareja.

Cuidar el amor todos los días

Nuestros seres queridos van a estar siempre allí cuando los necesitemos sin pedir nada a cambio. Sin embargo, nunca está de más decir de vez en cuando “gracias por estar ahí”, dar un abrazo, un beso o tener un pequeño detalle. Eso ayudará a reforzar la relación y será beneficioso para las dos partes.

Ayuda a entenderlo

Explicar la enfermedad es difícil, especialmente si no hay síntomas físicos. Esto provoca que muchas veces los pacientes sientan que sus familiares no los entienden, les crea frustración e incluso soledad. Si esto ocurre es fundamental seguir intentándolo y acudir a alguna asociación de pacientes donde pueden ayudar a manejar la situación.

Pide ayuda

Si consideras que la enfermedad está afectando a tu relación de pareja, no eres capaz de transmitir qué te pasa o de contener la ira hacia tus seres queridos pide ayuda. Un psicólogo te enseñará a controlar la irritabilidad, el dolor y comunicarte mejor.

Sigue con tu vida social

Muchos pacientes se refugian sólo en la pareja y temen hablar con otras personas sobre lo que les pasa por temor a sentirse rechazados. Apoyarse en amigos y compañeros de trabajo facilita ver la enfermedad desde otra perspectiva.

Si no puedes hacer una tarea, busca otra

Cuando una persona recibe el diagnóstico es frecuente que tenga que cambiar su estilo de vida y modificar el rol familiar. No obstante, que ya no pueda hacer una tarea, no significa que ya no valga para nada: hay que reajustar las funciones y adaptarlas a la nueva situación.

Contacta con una asociación de pacientes

Compartir las experiencias, miedos y dudas ayuda a mejorar y controlar la enfermedad, así como a asumirla con una actitud positiva y activa.

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