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Bérgamo, la bella ciudad medieval entre Milán y Verona

Italia desprende monumentalidad y arte por los cuatro costados. Una ciudad que representa estas ideas es Bérgamo, no tan conocida como sus vecinas, pero igualmente interesante y hermosa.

Bérgamo es una de esas ciudades que se suele escapar de los pensamientos cuando se piensa en Italia y sus ciudades más populares en lo referente al turismo. No demasiado conocida por el turista corriente, esta ciudad se presenta como un imprescindible del norte italiano. Puede que esta falta de protagonismo se deba a estar situada entre la Milán del Duomo y la Verona de Romeo y Julieta, pero esta ciudad medieval no dejará a nadie indiferente en su visita.

Esta ciudad situada al norte de Italia se divide claramente en dos zonas. Por un lado, la Bérgamo Alta, la parte antigua de la ciudad delimitada por los bastiones de las murallas Venetas y por un desnivel notable. Y, por el otro lado, la Ciudad Baja, también denominada Ciudad del Arte, la zona baja que pese a ser más moderna posee una gran variedad de servicios y un gran repertorio de ofertas culturales, entre las que destaca la colección de arte local y veneciano del Museo Galleria Accademia Carrara y el Museo Gamec de arte contemporáneo y moderno.

Los lugares más turísticos se encuentran en la zona alta, una zona amurallada llena de palacios, plazas e iglesias que crean un escenario increíble. El principal lugar de Bérgamo es la Piazza Vecchia, corazón de la vida política y administrativa de los venecianos que crearon este espacio abierto donde hoy podemos contemplar la belleza del Palazzo del Podesta, el Palazzo del Comune, el Palazzo della Ragione y la Torre Cívica, todos alrededor de la Fuente Contarini. Para muchos, esta plaza es una de las más bellas de toda Italia. La Torre Cívica es el símbolo medieval de Bérgamo, que con sus 52 metros de altura ofrece una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Es desde aquí desde donde se pueden divisar todos los tejados, los Alpes y la propia Piazza Vecchia.

Detrás de esta plaza se encuentra la trilogía arquitectónica y monumental formada por el Duomo, la Basílica de Santa María Maggiore y su Capilla Colleoni. Todos estos edificios conforman el patrimonio artístico más importante de la ciudad. Puede que lo que más llame la atención de la Basílica sea su monumental fachada con dos leones de mármol rojizo sosteniendo las columnas del pórtico, sobre el que se sitúa San Alessandro a caballo, pero su interior romántico tampoco deja de sorprender.

Por su parte, la Cappella Colleoni cuenta con una exuberante fachada repleta de pequeños detalles que consiguen acaparar las miradas de todo visitante. En la Piazza del Duomo también se encuentra la catedral, de San Alessandro, donde se encuentra la capilla en memoria del Papa Juan XXIII.

Para apreciar la ciudad alta completa y desde arriba conviene subir a la colina de San Vigilio, desde donde se ofrece un panorama fantástico por las vistas, pero también porque se puede visitar el castillo amurallado. El Castillo de San Vigilio es el lugar más popular para contemplar el atardecer.

Dejando a un lado la ciudad alta, con sus callejuelas estrechas y de orden un poco caótico, pasamos a la parte baja, con más avenidas y de un estilo un poco más moderno. La Piazza Dante Alighieri es la zona más monumental, con grandes construcciones neoclásicas que acogen las sedes de la Banca Italiana, la Cámara de Comercio y el Palacio de Justicia, entre otros. Por otro lado, un triángulo que muestra la esencia de esta parte es el triángulo formado por las calles Pelabrocco, Pignolo y San Tomaso, con pequeños palacetes con jardines en sus interiores y con unas fachadas pintadas con frescos. Es en esta zona donde se encuentra una de las pinacotecas más prestigiosas de todo el país, la de la Academia Carrara.

Otra de las calles más características es la Vía Roma, también conocida como Viale Vittorio Emanuele, donde se encuentran puntos de interés como el Teatro Donizetti, principal teatro de la ciudad, la Iglesia María Inmaculada de las Gracias o la Plaza de la República.

Bérgamo e Italia en general no solo resaltan por su gran oferta monumental y artística, sino que también lo hacen por su rica gastronomía. Sin duda, uno de los platos estrella de la comida local de Bérgamo son los casoncelli alla bergamasca, una especie de ravioli rellenos de carne condimentados con mantequilla, salvia, queso, ajo y panceta. Otras especialidades son la polenta e osei, la polenta o la amplia variedad de helados.

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