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Escapadas y Viajes

Las juderías más bonitas de España

Noelia Gómez

España aún conserva mucho patrimonio de la época sefardí en la que convivían judíos, árabes y cristianos, caso de las sinagogas y las juderías.

En España, los sefardíes o sefarditas, también conocidos como sefaradíes o sefaraditas son los judíos que vivieron en la Corona de Castilla y la Corona de Aragón hasta su expulsión en 1492 por los Reyes Católicos. A consecuencia, sus descendientes, vivan en España o no, se encuentran ligados a la cultura hispánica. Por eso, puede darse el caso de que poseas un apellido judío y desconozcas que en tu familia hubiese un legado sefardí. De la misma forma, los judíos en España han dejado un gran patrimonio. Por eso, para conocer esta herencia proponemos un recorrido por las juderías más bonitas de España con el objetivo de promocionar su valor arquitectónico, histórico y cultural.

Un recorrido por las juderías de España

1. Judería de Tui (Pontevedra)

Tui (o Tuy) es una ciudad de España de la provincia de Pontevedra, situada a 52,1 kilómetros de esta capital de provincia. En Tui se conoce que hubo una comunidad estable de judíos durante el siglo XIII. También tenemos documentaciones del siglo XVI referentes al cementerio judío, señalado su ubicación, en un monte cercano, junto al camino real que llevaba de Tui a Bayona. En lo que respecta a la sinagoga aparece mencionada en documentos también pertenecientes a este siglo XVI.

Destaca de Tui la no existencia de un barrio judío en específico, sino el hecho de que los judíos vivían desperdigados a lo largo de todo el núcleo urbano. Algunas de las partes que se pueden visitar hoy en día son: el casco histórico en el que está la Casa de Salomón en la calle Canicouva, y la catedral fortaleza, que alberga la Menorá en el claustro catedralicio.

2. Judería de Ribadavia (Ourense)

Para los que no lo sepan, Ribadavia es un municipio español situado en el suroeste de la provincia de Orense, concretamente, a 29, 4 kilómetros de la capital de esta provincia. Como dato histórico, esta población nace en el siglo XI, mismo momento en el que empiezan a vivir en ella una comunidad importante de judíos. Esto ocurre porque, principalmente, la zona empieza a convertirse en un importante enclave comercial y de ello participan muy activamente los judíos.

Las primeras documentaciones que se tienen de la presencia de los judíos en Ribadavia se dan en las Crónicas de Froissart sobre la Guerra de los Cien Años, que describen el desembarco en Galicia, en 1386. En ellas se cuentan que la población hebrea era de unas 1 500 personas.

Del barrio judío tenemos hoy en día: el Centro de Información Judía de Galicia, que se encuentra en el Pazo de los Condes de Ribadavia, un hermoso edificio de los siglos XVII y XVIII en plena Plaza Mayor. Luego, tenemos la Casa de la Inquisición (en la esquina de la calle Jerusalén con la de San Martiño). Por esta zona también se conoce que hubo una sinagoga, aunque no se conserva actualmente. Finalmente, la visita merece una parada en la Tahona de Herminia, una tienda-museo en la que aún se venden dulces con las recetas originales judías.

3. Judería de Tarazona

Tarazona es una ciudad española perteneciente a la provincia de Zaragoza, concretamente, se encuentra a 86 kilómetros de la capital. En Tarazona existe aquello que llamamos “Judería Vieja” y “Judería Nueva”. Para entender bien su historia, lo mejor es acudir al Centro de Interpretación de la Cultura Judía Moshé de Portella, ubicado en el Palacio Episcopal.

Otra de las zonas importantes es la Rúa Alta (zona en la que probablemente se encontraba una sinagoga que ya no se conserva) y la Calle de la Judería. También merece la pena visitar las Casas Colgadas. Muy importante también visitar la Sinanoga Mayor, aunque el interior ha sufrido muchas reformas desde el siglo XV.

4. Judería de Girona

También tenemos que hablar de la judería de Girona, considerada una de las mejores conservadas del mundo, y por ello es un lugar reconocido como Bien de Interés Cultural. En este caso nos encontramos ante una judería que era conocida “el call” palabra que proviene del latín callis y que significa conjunto de calles estrechas. En este barrio vivieron los judíos desde el siglo X hasta su expulsión en el siglo XV.

Como en el caso de la judería de Toledo, este barrio contaba con todo tipo de negocios: carnicería, pescadería, talleres de sastres, horno, zapateros, barberos, tejedores e incluso consultorios de médicos y astrólogos. Evidentemente, también había lugares de reunión para el rezo. Sobre uno de los solares conservados se encuentra hoy el Museo de Historia de los Judíos de Girona.

5. Judería de Barcelona

Según se conoce, hubo presencia sefardí en Barcelona desde el año 850. También sabemos que en 1079 la población de judíos de la Ciudad Condal era de unas 70 familias, pero a partir de ahí aumentó de tal forma que en el siglo XIV se calcula que eran ya unas 4.000 personas.

Resulta muy interesante saber que la mayoría de los sefardíes barceloneses eran artesanos (tejedores de seda, encuadernadores, orfebres, zapateros), y como no, también había otro tipo de profesiones muy vinculadas a la comunidad, caso de los prestamistas y los médicos.

El recorrido por la judería de Barcelona implica el Call Major (lo que hoy son las calles Banys Nous, Sant Sever, del Bisbe y Call). Por la zona encontramos la Sinagoga Major (una de las cuatro o cinco que debió de haber). Luego, nos encontramos con el Call Menor, construido para dar hogar a judíos huídos de Francia cuando empezaron a ser expulsados en el siglo XII, lo cual convierte a Barcelona en una de las pocas ciudades europeas que tenía dos barrios judíos.

6. Judería de Segovia

La historia de los judíos en Segovia es antigua: ya se cree que vivían aquí en época romana (durante el siglo IV). Más tarde, ya se tienen documentaciones claras de su presencia en Segovia, caso de un interdicto promulgado por el obispo Giraldo del siglo XIII. Finalmente, las buenas documentaciones de esta comunidad datan del siglo XIV. Sabemos que durante esta época había entre 50 y 100 familias judías, que convivían con los cristianos de una forma natural. Sin embargo, esta situación pronto cambia y entra en declive la comunidad judía.

En esa antigua judería se ha de visitar: la antigua sinagoga mayor, que ahora es la iglesia del Corpus Cristi, en la plaza del mismo nombre; también la Calle Judería Vieja, en la que se encuentra el Centro Didáctico de la Judería; también es interesante pasar por la calle del Socorro (en la que estaban las carnicerías de la aljama) para después atravesar la Puerta de San Andrés, cruzar el pequeño Puente de La Estrella y llegar al cementerio judío.

7. Judería de Toledo

Cuando hablamos de la judería de Toledo nos referimos a un distrito de la ciudad, concretamente a aquel barrio en el que vivían los judíos durante la Edad Media, no por obligación, sino por sentido de comunidad. Resulta importante saber que la comunidad judía de Toledo se convirtió durante los siglos XII y XIII en la más poblada y rica del Reino de Castilla.

Una de las puertas de acceso al barrio es la Puerta de Assulca en la que se solía dar un mercadillo en el que se vendía aceite, mantequilla, garbanzos, lentejas, etc (todo lo necesario para la vida diaria). No olvimos la innata relación que existe entre los judíos y los negocios. En este barrio se conserva la Sinagoga del Tránsito, edificio histórico de gran importancia convertido en un museo, así como la Sinagoga de Santa María la Blanca. También está la Casa del Judío, también conocida como la Casa de Samuel Ha-Levi, del siglo XIV, en la que se encuentra el Museo del Greco.

8. Judería de Hervás (Cáceres)

Hervás es una localidad del municipio de Cáceres, aunque se encuentra a 113 kilómetros de la capital de provincia y está más cercana a Salamanca y #vila. Durante un tiempo, la comunidad judía en Hervás es pequeña hasta que los sucesos de 1391 provocan que muchos judíos emigren desde algunas grandes aljamas de Castilla y Andalucía a localidades más pequeñas como esta.

Se conoce que la judería de Hervás vive sus mejores momentos durante el siglo XV. Probablemente, llegaron a residir casi 50 familias. Y la mayor parte de la comunidad se agrupaba en torno a una calle que hoy se conoce con el nombre de Rabilero. En el número 19 de esta calle estaba la sinagoga.

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