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Tours, una parada en la ruta por el Valle del Loira en Francia

Tours atrae a muchos peregrinos que quieren conocer más de la figura de San Martín de Tours, pero no es un destino solo para creyentes. La ciudad alberga hermosas obras y está clasificada como ‘Ciudad de Arte e Historia’.

Tours es la capital del departamento francés de Indre et-Loire y durante los siglos XV y XVI fue la capital del reino de Francia. Está clasificada como ‘Ciudad de Arte e Historia’ y en ocasiones es conocida como ‘El Jardín de Francia’. Tours también es un potente destino turístico, en concreto desde España, por dos razones: esta ciudad es una etapa en la ruta por el Valle del Loira para visitar sus famosos castillos y también atrae a peregrinos interesados en la figura de San Martín de Tours para contemplar su sepulcro.

Esta ciudad francesa está íntimamente ligada a la historia del cristianismo francés y fue un punto clave en una de las rutas santiagüeñas que cruzaban la Galia. El papel histórico de Tours es importante y todavía hoy conserva muestras de ello. Aunque tiene tres zonas bien diferenciadas debido a su origen y evolución histórica, el pintoresco y protegido barrio Plumereau es uno de los más destacados. Sus calles empedradas, sus viejos cafés y casas entramadas de madera son algunos de sus rasgos más característicos.

Uno de los mayores atractivos turísticos de Tours es la Basílica de San Martín de Tours, donde se encuentra el sepulcro de San Martín. En sus orígenes, la basílica fue construida en el siglo XI, aunque en la actualidad solo se pueden apreciar dos torres de esta antigua construcción, la Torre de Carlomagno y la Torre del Reloj. El resto de la construcción que hoy en día se puede apreciar data de entre 1886 y 1902, de estilo neobizantino.

Otro edificio religioso de gran importancia es la Catedral de Saint-Gatien de Tours. Está dedicada al obispo de la ciudad y fue incluida como Monumento Histórico en 1862. Su construcción data de 1170, aunque se terminó en 1547 bajo un estilo gótico dominante pero con otros rasgos renacentistas y románicos. También cobra especial importancia en la oferta monumental de la ciudad el Castillo de Tours, una antigua fortaleza construida en el siglo XI y que en la actualidad alberga un interesante centro cultural y patrimonial que permite al turista aprender un poco sobre la historia de la ciudad.

Una de las principales plazas de Tours es la Plaza Plumereau, donde se pueden apreciar las casas con entramados de madera que datan del siglo XV, catalogadas como Monumentos Históricos. En la plaza y en sus alrededores se encuentran multitud de bares y restaurantes ideales para disfrutar de la gastronomía típica de esta ciudad francesa. Dos de las calles más destacadas son la Calle Colbert y la Calle del Comercio.

La primera, una calle estrecha y muy bella, se ha convertido en la zona de restaurantes frecuentados por los locales, donde también se pueden apreciar las fachadas de piedra, aunque todavía conservan la estructura original de madera ya que fueron recubiertas para evitar los incendios; la segunda es el lugar donde en la Edad Media se concentraban los comerciantes para atender a los peregrinos que llegaban al sepulcro de San Martín de Tours.

El edificio del Ayuntamiento es otro bello edificio construido entre 1896 y 1904 por el arquitecto Victor Laloux. Se encuentra en la Plaza Jean-Jaurès al lado del Palacio de Justicia, un perfecto lugar para descansar y observar estas majestuosas infraestructuras.

La Ciudad Vieja es el lugar donde se encuentran la mayoría de los monumentos y atractivos históricos de Tours. Lugar ideal para apreciar la tradicional estructura de casas de madera, además de las casas románicas, varios hoteles nobles, otras iglesias y colegiatas y muchos otros edificios históricos que no defraudarán la vista. Perderse por sus calles es la mejor forma de descubrir sus secretos.

Para disfrutar de la naturaleza conviene acudir al Jardín de Prebendas de Oé, un jardín de tipo paisajista creado en 1872 por los hermanos Bühler donde se encuentran diversas especies de árboles y plantas. Este espacio cuenta con el distintivo de ‘Jardín Notable’ y alberga la estatua de Ronsard, obra de Georges Delpérier.

Para los que quieran adentrarse más en la historia y el arte de la ciudad, conviene la visita a museos como el Museo de Bellas Artes, con la sede en el antiguo Palacio Episcopal del siglo XVIII y con una amplia colección de bellas artes que incluye pintura, escultura y dibujo, entre otras especialidades; o el Museo del Gremialismo, donde se pueden ver sorprendentes obras de artesanía.

Más información en: infoviajes.contacto@gmail.com

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